Renacimiento de la caligrafía (siglos XIX y XX)

En Gran Bretaña del renacimiento a finales del siglo XIX el artista inglés William Morris por allá en el 1870, despertó el interés de revivir viejas prácticas de los escribas intentando imitarlos. Asimismo utilizó plumas, papel y pergaminos para plasmar distintos documentos aun así no fue suficiente y en los próximos años en 1891 se le fijó la idea de la impresión dando paso a la creación de Kelmscott Press.

Debido al auge que tuvo las investigaciones realizadas por éste en caligrafía y el patrocinio mostrado sobre las artes del libro dieron pie a los productores de papel a rescatar la práctica que habían dejado en el pasado y dedicarse a la caligrafía

Renacimiento
«Alabanza de Venus» de Un libro del verso de William Morris, 1870; en el Victoria and Albert Museum de Londres.Cortesía del Museo Victoria and Albert, Londres.

Asi mismo calígrafo británico Edward Johnston, le llamo la atención el trabajo de Morris; estudió técnicas y materiales renacentistas relacionados con la escritura de manuscritos de modo que al final se concentró en la versión inglés carolingio esta perteneciente al siglo X, a partir de esta se podían copiar otros estilos caligráficos. Dado a sus trabajos figuró como uno de los maestros más influyentes de una generación de diseñadores tipográficos y calígrafos.

Hoja de copia manuscrita de Edward Johnston, 1918; en la Biblioteca Newberry, Chicago.Cortesía de la Biblioteca Newberry, Chicago, The Wing Collection.

Tanto en Austria como en Viena había resurgido la caligrafía a manos de un archivador von Larisch y el diseñador tipográfico Rudolf Koch. Además, durante este proceso ambos plasmaron sus trabajos cada uno desmostrando sus habilidades, von Larisch introdujo el concepto del «lenguaje de los materiales» tal como se aplica a la escritura ( Unterricht en ornamentaler Schrift; «Instrucción en escritura ornamental»). Rudolf Koch, usó modelos históricos; su escritura va desde estilos formales hasta bloques de textos de letras negras viscosos, animados con iniciales llamativas.

Mientras tanto en Europa y América las escuelas de arte y arquitectura fijaron su mirada en Royal College of Art de Londres, donde enseñaba letras y caligrafía Johnston.  En consecuencia, el diseño tipográfico fue asumido por técnicos e ingenieros por artistas caligráficos y académicos, incluidos Stanley Morison , Jan van Krimpen ,William Addison Dwiggins , Bruce Rogers , Frederic Goudy y Hermann Zapf, quien diseñó algunos de los mejores tipos de letra del siglo XX. 

Esta tradición caligráfica basada en el diseño tipográfico ha continuado en la era de la informática con diseñadores como Charles Bigelow, Matthew Carter, Adrian Frutiger, Kris Holmes y Sumner Stone, quienes estudiaron caligrafía antes de diseñar tipos de letra.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, las influencias caligráficas inglesas y alemanas se unieron en los Estados Unidos. En 1941 inició un grupo de estudio caligráfico en la biblioteca que incluía artistas gráficos y diseñadores tipográficos como R. Hunter Middleton,James Hayes, Ray DaBoll y Bruce Beck.

Posterior a la Segunda Guerra Mundial, los estadounidenses comenzó a gustarle la caligrafía aunque más elaborada y tanto calígrafos diestros como aficionados fueron atraídos por ésta, dirigiéndose hasta las clases dictadas por Arnold Bank, profesor de diseño en la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh,Lloyd Reynolds, quien enseñó escritura en cursiva a generaciones de estudiantes en Reed College y otros diseñadores pioneros.

A tal punto ya la caligrafía no era desconocida en la población y para el año 1947 un calígrafo aficionado de nombre Paul Standard, publicó un artículo sobre la letra cursiva en la popular revista Woman’s Day.

Cabe señalar que la escritura cursiva ya era bastante conocida en el Reino Unido dando paso al calígrafo inglés Alfred Fairbank, a publicar su primer manual sobre el aprendizaje de la escritura en cursiva en 1932, el cual continuaría escribiendo hasta el final de su vida

En 1954, más de 400 años después de su primera aparición, La operina de Arrighi fue traducida por John Howard Benson como El primer libro de escritura .  Benson escribió su traducción usando tanto el diseño como el estilo de escritura del original; incluyó un facsímil del trabajo de Arrighi, así como notas sobre cómo escribir la cursiva.

En nuestros días y los cambios constantes han influenciado grandemente en la estética del arte y la caligrafía de fines del siglo XX puesto que muchos jóvenes practicantes de la misma le han quitado énfasis al texto a favor de las letras y los gestos, moviendo la caligrafía en la dirección de la pintura y el dibujo contemporáneo. Muchas instituciones y bibliotecas de todo el mundo contienen manuscritos caligráficos y libros impresos, pero solo pocos se especializan en dichos fondos. 

En los Estados Unidos, destacan la Colección Hofer en la Biblioteca Houghton de la Universidad de Harvard , Cambridge, Massachusetts; la Colección Plimpton en la Biblioteca de la Universidad de Columbia, Nueva York; la Fundación Wing en la Biblioteca Newberry, Chicago; y la Colección Harrison en la Biblioteca Pública de San Francisco. En Europa se encuentran colecciones notables en el Victoria and Albert Museum de Londres; el Museo Ditchling, Sussex, Inglaterra; Museo Holburne de Menstrie, Bath, Inglaterra; y el Museo Klingspor, Offenbach, Ger.

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